La tristeza y el patetismo de uno de los mejores cuentos infantiles de Hans Christian Andersen en el día en que se conmemora su nacimiento.
Para compartir un final que llena los ojos de lágrimas...

"Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y
creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un
aspecto sublime y radiante.
-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se
apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la
chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!
Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque
quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos
esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande
ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio
de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía
hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.
Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las
dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta
de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con
las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.
-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.
Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni
en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de
los cielos."
gracias me ayudo con mi tarea
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