"Yo me quedé mirando el cadáver de padre. Le
habían rasgado el saco. Dos veces. Las puñaladas parecían tajos en la manteca.
Pero era la espalda de padre. Sentí alivio cuando lo vi así. Supe que ya no me
gritaría ni pegaría nunca más. Y después sentí culpa. Lo soñé muchísimo,
después."
El Mempo Giardinelli y su oficio no tan santo aunque algunas veces genial de la escritura.
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